Si su mirada fueran dos pistolas yo no contaría el cuento. Es qe ella hace sangrar a los espejos. Te estoi hablando de la más princesa de todas. Si la cruzás tu cuello vale una limosna, porqe vas a qedarte sin hígado i sin dignidad. Va a masticarse tus secretos, va a ser la viuda de tus sueños, ella va a decirte: “Puedo mostrarte mi vida, pero no la mires mucho. Puedo subirte a mi viaje, pero no te qedes mucho. Puedo qererte el domingo, pero no me creas mucho, no es qe no tenga corazón, es qe hace rato no lo escucho. Puedo subirte a mi viaje, pero no te qedes mucho no es qe no use el corazón, es qe hace siglos no lo lustro” me habla en otro idioma su hermosura. Voi a ser clara: es el bendito infierno en persona.
sábado, 18 de octubre de 2008
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