Te debería abrazar entre mis brazos
Debería alejar el dolor
Gracias por todo lo que hiciste
Perdono todos tus errores
No hay nada que podría hacer
Para oír tu voz otra vez
Algunas veces quiero llamarte
Pero se que no estarás.
Oh perdón por culparte
Por cada cosa que no podría hacer
Y me heriré a si misma por lastimarte.
Algunos días me siento rota pero no lo acepto
Algunas veces quiero huir por que te extraño
He coleccionado experiencias de un gigante. He coleccionado malos y buenos papeles. He pasado tiempo en una jaula dorada. Bello, pero siempre estaba en una jaula. Dependeré por siempre de tu alegría que dependerá siempre solo de la mía. Que hablará de ti, hablará de ti… Es solo que cuando regresas ya es tarde y está oscuro. No existe solución porque esta casa sabe a ti. Y escucharé tu paso y en cada paso estaré mejor. Cada mirada externa pierde mi interés y tanto te amo que con tus dulces ojos puedo solo lastimarme. Mirándote los labios solo ahí podré besarte porque ya se cuanto duele la falta de una sonrisa. Cuando nos alejamos se marcha de tu cara y me da miedo. Siempre mas miedo. Miedo a equivocarme, decidir y fallar. Pero si estoy tan bien ahora es por ti amor mío… y está oscuro pero estas tu amor mío. Y está oscuro.
Amor imposible, amor prohibido, amor mío. Juntos pasaban las horas en los ratos libres. Retándose, jugando, riendo, corriendo. De la mano, abrazados, como una pareja enamorada. Era todo teatro. Pero la tonta protagonista se enamoró y el bello hombre no le correspondió. Ella no se confundió, lo amaba en secreto por muchos años. El no se involucró, prefirió conservar aquella amistad que no existía. Y aquel pobre cuento se quedó sin su final feliz. Él la reemplazó. Encontró en otra, todo lo que la tonta mujer le hubiese encantado darle. Ella lloró, hubiese preferido nunca enamorarse. Luego se alegró. Observó que su enamorado jugaba con la otra, de la misma manera como cuando lo hacía con ella. Entendió que el también había estado enamorado pero prefirió conservar aquella amistad que nunca había existido. Y aquel pobre cuento se quedó sin su final feliz.
Quiero hacerte un regalo. Algo dulce, algo raro. No un regalo común de los que perdiste o nunca abriste. Que olvidaste en un tren o no aceptaste. De los que abres y lloras. Que estas feliz y no finges. Y en este día de septiembre… te dedicaré mi regalo más grande. Quiero donar tu sonrisa a la luna así de noche, quien la mire, pueda pensar en ti. Porque tu amor para mi es importante. Y no me importa lo que diga la gente. Porque aun con celos se que me protegías y se que aun cansada tu sonrisa no se marcharía. Mañana saldré de viaje y me llevare tu presencia para que sea nunca ida y siempre vuelta. Mi regalo más grande. Quisiera me regalaras un sueño escondido o nunca entregado. De esos que no se abrir delante de mucha gente. Porque es el regalo más grande. Es sólo nuestro para siempre. Y si llegara ahora el fin que sea en un abismo, no para odiarme sino para intentar volar. Y si te niega toda esta extrema agonía, si aun la vida te negara, respira la mía. Y estaba atento a no amar antes de encontrarte y descuidaba mi existencia y no me importaba. No quiero lastimarme más amor. Y tu… amor negado, amor robado y nunca devuelto. Mi amor tan grande como el tiempo, en ti me pierdo amor que me habla con tus ojos aquí enfrente y eres tú….Eres tú el regalo más grande.
Y mi recuerdo te alcanzará
Solo si estarás muy mal
Si al contrario estarás bien, sólo miraré
Porquelo que siempre pedí al cielo
Es que en esta vida me donara tu amor
Y lucho contra el silencio hablando con el
Y he limado tu ausencia solo junto a mis brazos
Y si me quieras tu ya no me veras
Si menos me quieras yo mas estarè alli
Por fin pude olvidar aquella noche de primavera. Olvidé la forma en que se dieron los acontecimientos para que podamos estar juntos. Adoro cuando las cosas suceden de manera natural. Olvidé lo sorprendida que me sentí por tu decisión. Olvidé como me corría exaltada la sangre por las venas cuando observé que me esperabas apoyado en la pared. Olvidé lo nerviosa que estaba cuando vi que caminabas hacia mi y olvidé la forma en que me sudaban las manos cuando las tomaste junto a las tuyas. Olvidé esa caminata juntos a la par hasta llegar hacia la esquina. Olvidé tus palabras cuando me dijiste que olvidemos nuestra amistad y que vivamos el momento. Olvidé el segundo en que dudé. Olvidé que como dos tontos nos miramos y nos sonrojamos. Olvidé el momento en que mientras cerraba los ojos olvidaba el lazo que siempre nos había unido. Olvidé el instante en que me rozaste con tu boca. Olvidé que me tomaste de la cintura y acariciabas mi espalda. Olvidé el modo en que nuestros labios bailaban simultáneamente. Olvidé lo perfecto que encajaban. Olvidé las miradas de los curiosos. Olvidé los besos que terminaban con una sonrisa. Olvidé cuando comenzamos a caminar abrazados. Olvidé el coche que pasó por la calle y lanzó un cigarrillo por la ventana. Olvidé a los grillos que cantaban para nosotros. Olvidé la frenada que diste para tomarme de la cabeza y volver a besar mis labios. Olvidé las contemplaciones de nuestros amigos contentos por nuestra unión. Olvidé el cosquilleo que corrió por nuestros cuerpos. Olvidé cuando nos sentamos en aquel sillón y entre abrazos y besos pasamos la noche. Olvidé aquello que sentí, por que sabía que ese era un día único e irrepetible. Olvidé que sabía que nunca más iba a estar así con vos. Olvidé la triste despedida y olvidé que quería que ese beso final no terminara jamás. Y por fin olvidé ese último beso que hizo que sea noche sea la más feliz de mi vida.
¿Quién se atreve a secuestrarme la tristeza, hacer con mi alma mil piruetas? ¿Quién la puede desclavar? ¿Y quién se atreve a descolgarme de mis miedos, pasar la página del cuaderno? ¿Quién derretirá mi invierno y quién me hará resucitar? Retazos de esperanza que se cansan de esperar... El hombre perfecto nunca llega. Alma traicionera, manos en el fuego, sueños que se queman. El hombre perfecto dura poco. Es una quimera vuelve a ser cualquiera. Porque casi siempre el amor se equivoca, vuelve y se tropieza...
Canciones extremas que me dijeron. Me ayudaron cada noche. No tenía mucho que decir. No llegué sobre la luz. Cerré mis ojos y me cerré a mi mismo. Y cerré mi mundo y nunca lo abrí a nada que me pudiera sacar adelante. Tenía que cerrar todo. Tenía que cerrar mi mente. A muchas cosas para cubrirme. Demasiadas cosas me pueden dejar ciego. He visto tanto en tantos lugares. Tantas angustias, tantos rostros. Tantas cosas sucias… Que no podrías creer.