martes, 15 de septiembre de 2009

426


Había tenido más que mi cuota correspondiente de experiencias cercanas a la muerte. No era algo a lo que realmente te acostumbras.
Parecía curiosamente inevitable, sin embargo, enfrentar la muerte otra vez. Como si realmente estuviera marcada para el desastre. Había escapado repetidas veces, pero esta seguía volviendo a mí.
No obstante, esta vez era tan diferente a las demás. Puedes correr de alguien que temes, puedes tratar de luchar contra alguien que odias. Todas mis reacciones habían sido dirigidas hacia aquel tipo de asesinos – los monstruos, los enemigos.
Siendo la persona que estuviese matándote, alguien quien amaras, no tendrías opción que seguir. ¿Cómo podrías correr, cómo podrías luchar, cuando al hacerlo lastimarías a tu amado? Si tu vida fuera todo lo que tuvieras que darle a tu amado, ¿cómo podrías negársela? ¿Si fuera alguien a quien realmente amaras?”

En esta se ve una pieza de ajedrez: la dama, y al fondo un peón. La imagen hace referencia a Bella, que empezó siendo la más débil y ahora termina siendo la más fuerte, un peón transformado en reina.


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