sábado, 5 de diciembre de 2009

487

Te recordaré en cada gesto imperfecto.
Un sueño perdido, olvidado y luego vuelto.
En aquellos días que duraban una hora.
Entre esta sabana, tu pelo y la ternura.
Y no, no llores no, que no se soportar tus lagrimas.
Nunca lo lograré.
Porque si estas feliz tu sonrisa es como oro.
Y en cada lejanía, perdonándote te imploro.
Y hablaré de ti…

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