Cuando llega el momento de la verdad y no te das cuenta de nada, te levantás y empezás a caminar pero en el fondo sabés que estás muerto. El cielo se ve atrapante, el ocaso está por caer. Estás corriendo sin opciones, corriendo a ningún lugar. La despedida se acerca, los árboles están marchitos. Solo te pido, querido, ¿no querés decir una oración por mí? Necesito tu bendición porque soy un alma necesitada y no puedo caer más bajo, porque ya estoy en el fondo. Como si fuera un ciego guiando a otro ciego, decime por qué no dejás entrar al amor. Como un ciego a otro ciego, solo para darme cuanta de que tus sentimientos hacia mí no son nada…
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