Aprendí que lo difícil no es soñar, sino jamás cumplir los sueños. Un día cualquiera decidí seguir adelante, decidí no esperar a las oportunidades, sino Yo misma salir a buscarlas. Y acepte que cada problema es un obstáculo que solo invita a crecer. Un día cualquiera decidí ver en cada noche el brillo oculto del siguiente amanecer. Un día cualquiera agradecí por tener el privilegio de llamarle a alguien “amor”, y comprendí que el amor es más que un simple estado, es una necesidad de vida. Y que de nada sirve ser luz, si esa luz no ilumina el camino de los demás.
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