lunes, 15 de junio de 2009

362


Una mujer de frente a una ventana. Súper lúcida la mirada. Recorre el paisaje y no, no es su interior, es luna. Son sombras lejanas del bosque. Es algo raro en las estrellas, sonidos que inducen temor y también melancolía de esperar, de esperar… Esperar que el vuelva y le diga: acá estoy mi amor, no existe el olvido, acá estoy mi amor de vuelta he venido. Lo puedes creer, no existe el olvido mi amor. No existe... Su mente inquieta se puebla de historias. Su cuerpo es solo memoria. Es eso que hay que sentir con paciencia infinita. Andando las calles ajenas de hombres que al fin le dan pena. Campanas en la noche, ruidos de melancolía de esperar… ¿Que esperar? Esperar que el vuelva y le diga: acá estoy mi amor, no existe el olvido, acá estoy mi amor de vuelta he vencido. No puedes creer, no existe el olvido mi amor. No existe... Delirio, tremendo, ficción literaria. Secretos que fueron plegaria. Espejo maldito que al fin, duplico toda su vida. Andando las calles ajenas de hombres que al fin le dan pena. Campanas en la noche, ruidos de melancolía…


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