Espero por él sentada. Viendo cómo, por la calle, pasan rostros y cuerpos que no llaman en ningún momento mi atención.
Espero por él percibiendo el paso del tiempo. Ese tic tac que no calla nunca.
Espero por él dejando pasar todo lo que no marca trascendencia alguna en mi vida. Espero por él paciente, triste.
Espero por él dando vueltas en mi cama, como animal buscando la posición más cómoda.
Espero por él asomada en la ventana, oliendo mi propio aliento. Viendo cómo cae la lluvia.
Espero por él contando días, semanas, meses, años.
Espero por él cometiendo errores, enmendándolos. Resbalando, levantando.
Espero por él de pie. Erguida más que nunca.
Espero por él deseando que sea el regalo que el destino tenía resguardado para mí.
Espero por él con los brazos abiertos.
Lo espero de pie. Con la energía en mi pecho.
Lo espero...
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