Se equivocó el olvido. Pretendió, sólo.
Se hace loco. Se hace el sordo.
No llega del todo.
Llega a mitad del camino y retrocede. Cruel.
Retorna cuando a penas comienzo a perder su huella.
Quizás le ruego demasiado. Muchos rezos.
Me miente. Me engaña. Se burla.
Se lleva por unos días las maletas de mi alma.
Para luego dejarlas a las puertas de mi casa.
Dejo de oír sus ruidos y lo encuentro recostado a mi lado.
No percibo más su mirada, y lo descubro espiándome.
Me llena de recuerdos la memoria.
Me castiga. Me maltrata.
Vuelve cuando no lo necesito.
Está de pie a mi lado incluso mientras corro.
Lo llevo en la nuca como sobre a su estampilla.
Como marca de ganado.
Se, aunque tarde, que se irá como se va el tiempo.
Que como todo color, que un día brilla, desgastándose irá.
Que nuevos ríos correrán ese olvido...
Que tan tercamente, sigue aquí.
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