¿Quién se atreve a secuestrarme la tristeza, hacer con mi alma mil piruetas? ¿Quién la puede desclavar? ¿Y quién se atreve a descolgarme de mis miedos, pasar la página del cuaderno? ¿Quién derretirá mi invierno y quién me hará resucitar? Retazos de esperanza que se cansan de esperar... El hombre perfecto nunca llega. Alma traicionera, manos en el fuego, sueños que se queman. El hombre perfecto dura poco. Es una quimera vuelve a ser cualquiera. Porque casi siempre el amor se equivoca, vuelve y se tropieza...
domingo, 15 de noviembre de 2009
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