domingo, 29 de noviembre de 2009

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Amor imposible, amor prohibido, amor mío. Juntos pasaban las horas en los ratos libres. Retándose, jugando, riendo, corriendo. De la mano, abrazados, como una pareja enamorada. Era todo teatro. Pero la tonta protagonista se enamoró y el bello hombre no le correspondió. Ella no se confundió, lo amaba en secreto por muchos años. El no se involucró, prefirió conservar aquella amistad que no existía. Y aquel pobre cuento se quedó sin su final feliz. Él la reemplazó. Encontró en otra, todo lo que la tonta mujer le hubiese encantado darle. Ella lloró, hubiese preferido nunca enamorarse. Luego se alegró. Observó que su enamorado jugaba con la otra, de la misma manera como cuando lo hacía con ella. Entendió que el también había estado enamorado pero prefirió conservar aquella amistad que nunca había existido. Y aquel pobre cuento se quedó sin su final feliz.

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