Por fin pude olvidar aquella noche de primavera. Olvidé la forma en que se dieron los acontecimientos para que podamos estar juntos. Adoro cuando las cosas suceden de manera natural. Olvidé lo sorprendida que me sentí por tu decisión. Olvidé como me corría exaltada la sangre por las venas cuando observé que me esperabas apoyado en la pared. Olvidé lo nerviosa que estaba cuando vi que caminabas hacia mi y olvidé la forma en que me sudaban las manos cuando las tomaste junto a las tuyas. Olvidé esa caminata juntos a la par hasta llegar hacia la esquina. Olvidé tus palabras cuando me dijiste que olvidemos nuestra amistad y que vivamos el momento. Olvidé el segundo en que dudé. Olvidé que como dos tontos nos miramos y nos sonrojamos. Olvidé el momento en que mientras cerraba los ojos olvidaba el lazo que siempre nos había unido. Olvidé el instante en que me rozaste con tu boca. Olvidé que me tomaste de la cintura y acariciabas mi espalda. Olvidé el modo en que nuestros labios bailaban simultáneamente. Olvidé lo perfecto que encajaban. Olvidé las miradas de los curiosos. Olvidé los besos que terminaban con una sonrisa. Olvidé cuando comenzamos a caminar abrazados. Olvidé el coche que pasó por la calle y lanzó un cigarrillo por la ventana. Olvidé a los grillos que cantaban para nosotros. Olvidé la frenada que diste para tomarme de la cabeza y volver a besar mis labios. Olvidé las contemplaciones de nuestros amigos contentos por nuestra unión. Olvidé el cosquilleo que corrió por nuestros cuerpos. Olvidé cuando nos sentamos en aquel sillón y entre abrazos y besos pasamos la noche. Olvidé aquello que sentí, por que sabía que ese era un día único e irrepetible. Olvidé que sabía que nunca más iba a estar así con vos. Olvidé la triste despedida y olvidé que quería que ese beso final no terminara jamás. Y por fin olvidé ese último beso que hizo que sea noche sea la más feliz de mi vida.
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